Espionaje porteño: balearon al cuñado de Macri frente a su casa - Online-911
readmore »»
En Radio Continental, Jorge Lanata criticó la publicidad del Grupo Clarín contra la nueva Ley de Medios que advierte que "TN desaparecerá" si se aprueba la nueva norma.
El periodista dijo que “usar la palabra desaparecer es muy fuerte en la Argentina, porque Clarín justamente cuando más creció fue durante la dictadura y jamás habló de desaparecidos en esa época. ¡Por lo menos, callate la boca! Es de un gran cinismo, su publicidad”, señaló en La Mañana.
El creador de Página 12 y Día D recordó que, según el proyecto de ley con media sanción de Diputados, “Clarín puede optar por el cable o Canal 13, y si optan por el cable pueden tener hasta diez canales. Nadie dice que hay que cerrar TN, lo que se modifica es el contenido: tiene que haber un 70 por ciento de contenido local”, señaló, aunque, a este respecto, expresó su opinión de que “ahí hay errores: se confunde espectro con audiencia”.
También ironizó sobre los peronistas de derecha José Luis Romero (ex gobernador de Salta) y Alberto Rodríguez Saá (actual mandatario de San Luis), al acotar que “los escuchaba el otro día hablando de libertad de prensa cuando tienen cooptados o amordazados a los medios de su provincia”.
Pese a que consideró “un error que los medios traten todo el tiempo la Ley de Medios, igual todos colaboramos”, valoró que “termine como termine, está bueno que se haya discutido”.
Fuente blog Señales
“Clarín no es mejor que Hadad”
Como habitualmente sucede en estos reportajes, las confesiones se hacen más interesantes en la segunda mitad de la conversación, cuando el entrevistado se relaja o se cansa. Pocas veces un periodista asumió con tanto compromiso personal una ley, y nunca ninguno se atrevió a enfrentar visceralmente al mayor grupo de medios de la Argentina. Qué pasa por la cabeza del hombre que sorprendió a sus colegas e irritó a su audiencia.
Por Jorge Fontevecchia
Con Fontevecchia. Después de más de un año de distanciamiento a raíz de una columna favorable a TyC/Clarín publicada por PERFIL, Víctor Hugo volvió a este diario.
—A partir de la Ley de Medios y los temores de que desaparezcan medios y fuentes de trabajo, casualmente ayer te escuché decir en la radio que la derecha siempre atemoriza con calamidades si no se hace lo que ellos dicen, y pusiste el ejemplo de Tabaré Vázquez en Uruguay, de quien se decía que si ganaba el país caería en el comunismo. Y hoy se retira como Lula, con el reconocimiento de todos los sectores. ¿Sólo la derecha usa esa técnica? ¿O también el propio Kirchner, con el campo y los comandos civiles golpistas? O decir que los que se oponían a Kirchner eran destituyentes... ¿No son prácticas similares?
—Supongo que el periodismo cubano, o Cuba, te asustan mostrándote la gran injusticia que hay en el mundo, y que esa calamidad entraría a Cuba si el Partido Comunista cediera el poder. Pero en nuestro país las prácticas más habituales han tenido que ver con la derecha. Sobre todo, con el periodismo liberal. Muchas veces metemos “derecha”, que es una palabra más dura, en el lugar donde tendría que ir “liberal”. Lo que sí recuerdo es cómo se atemoriza a la gente. Y el hecho más flagrante al respecto es el del Uruguay. Las campañas de televisión de blancos y colorados, pero con gran apoyo de los medios liberales del Uruguay, era mostrar tanques de la Unión Soviética que entraban y mataban niños y mujeres. Y esto era lo que le esperaba al Uruguay en caso de que ganara el Frente Amplio. Es tan extraordinario lo que ha ocurrido con el gobierno del Frente Amplio... que un presidente de un país dividido entre derecha e izquierda, pero con mucha más tradición de derecha que de izquierda, se retire con el más del 60% de aprobación. Nos habrían privado, en nombre de ese fantasma, de Tabaré Vázquez. Pero consiguieron privarnos durante dos períodos de este mismo tipo de gobierno que ha tenido el Uruguay. Entonces, allí hay un fantasma agitado. Después están siempre los líderes. Kirchner, efectivamente, agitó varias fantasías. La cuestión destituyente, que con mucha convicción decía no solamente el Gobierno, sino también muchos seguidores. Y que a mí me provocaba ciertamente asombro. Pero hay gente más débil frente a esos fantasmas: la población menos informada. El trabajador que teme perder su trabajo. Los fantasmas que ahora se esgrimen son dos: el de un monopolio estatal, un dominio absoluto de los medios y del pensamiento por parte del Estado, y la falta de trabajo en la que se va a caer como consecuencia de esta ley.
—Te aclaro, Víctor Hugo, que yo me defino como liberal y de izquierda. Pero entiendo que debemos tener un problema de términos. La definición de qué entiende cada uno de nosotros por liberal. Yo creo que la agitación de fantasmas es el discurso de la ignorancia. Por ejemplo, el de la Iglesia, que usó el infierno, los mapas pre Colón mostraban monstruos al alejarse de las costas, en sintonía con la geografía de Ptolomeo y la persecución a Galileo. El miedo y los fantasmas son utilizados siempre para dominar, disciplinar, y está muy bien alertar a la gente para que tenga cuidado con eso. Pero la utilización de los fantasmas no tiene ideología. ¿Qué relación tenés con la Iglesia? ¿Sos creyente?
—Yo soy católico, rezo todas las noches de mi vida intensísimamente, desde que tengo uso de razón. Entro en todas las iglesias, sobre todo cuando estoy de viaje, porque es el ámbito donde más me gusta estar un par de horas, una hora aunque sea, sólo conmigo. Es donde más me encuentro. Pero al mismo tiempo no tengo ninguna cordial relación con los factores de poder de la Iglesia. Me llevo muy bien con curitas como el padre Pepe, de quien soy amigo hace muchos años, mucho antes de esta explosión mediática en la que se vio envuelto como consecuencia de las amenazas. A ese tipo de curas yo los amo, los ayudo y me ayudan. La Iglesia como factor de poder, sobre todo viniendo del Uruguay, es más difícil concebirla. Porque la separación de la Iglesia y el Estado para mí es casi una materia pendiente de la Argentina. Yo no he podido entender nunca, y en mis programas soy cuidadoso, la influencia y la presencia que puede tener la Iglesia como factor de poder. Puedo hablar con el padre Pepe desde las nueve de la mañana a la una de la tarde. Pero todo lo que la Iglesia hace funcionando como si fuese una corporación política, que de hecho lo es, a mí me provoca rechazo como católico. Y por lo tanto lo fragmento o lo acoto en la medida de lo posible.
—¿Cuando se vence el miedo, se descubre que siempre los reyes están desnudos? Cada vez que se cruza la frontera del miedo, cuando alguien se anima a hacerlo, se descubre que esos miedos eran exagerados. Vos fijate lo que le pasó a Kirchner con el campo, a Clarín con Kirchner. Finalmente ninguno era tan poderoso; nadie lo es.
—Está dando una pelea desde un inmenso poder. Si no fuese tan poderoso, no estaríamos ya hablando de nada. Estaría ya superado este escollo que significa para el Gobierno. Diariamente asistimos a la manifestación de un poder tremendo que está confrontando nada menos que con otro poder fuerte. Y que está en este momento disminuido, que ni siquiera está en la cresta de la ola de su poder, con lo cual, efectivamente, como vos decís, el poder parecería que no es tan grande como lo veía yo. Para mí esto es una utopía, es increíble lo que está sucediendo.
—Te escuché decir que estabas desmoralizado y creías que nunca ibas a vivir lo que estás viviendo.
—Así confronté de alguna manera todos estos años, en los cuales veía cuestiones que seguramente a lo largo del reportaje habremos de revisar. Pero siempre abatido, íntimamente convencido de que los malos ganan inexorablemente. Y que los buenos siempre son relegados. Cuando aparece esta disputa del Gobierno, fui escéptico hasta el último momento. Si el Gobierno quisiera reírse de mí, no tendría nada más que tomar mis grabaciones o alguna declaración periodística que he hecho, en la que decía que me parecía que ya estaba transando de nuevo con Clarín porque no oía hablar de la ley. Que se estaban desgastando en foros no demasiado trascendentes y que esta sería una manera de demorarse políticamente. ¿De dónde partía? De la sospecha de que era demasiado lindo lo que iba a suceder, a mis ojos por lo menos, con la ley, como para que esto ocurriese. Y yo me inventaba en este caso el fantasma del arreglo, teniendo el poderoso argumento de que esto ya sucedió. Ya se pelearon, ya se arreglaron, ya se volvieron a pelear estos factores de poder en medio de los cuales quedamos nosotros.
—Siempre repito acá en las redacciones que la creatividad es hija de la libertad. La libertad es la causa irreductible. ¿Qué te hizo a vos libre? ¿Qué te llevó a enfrentarte a los distintos poderes a los que la mayoría de los periodistas temen?
—Que me voy a morir igual. Yo tengo un origen humilde y bohemio, con gran prescindencia de lo material, que es lo que generalmente pone de rehenes a las personas. Y en determinado momento me ocurrió tener mucho más de lo que había soñado. Por lo cual, perfectamente, yo puedo fantasear siempre con volver a mis fuentes, a un lugar más humilde económicamente.
—¿Fantasear o desear?
—Es muy buena la pregunta. Yo creo que siempre hay una cuestión culposa de que me haya ido demasiado bien sin encontrarle méritos reales a que me haya ido bien. Soy autodestructivo. Y eso quizá me ha empujado a peleas y demandas que de otra manera, siendo más protector de mí mismo, no hubiese encarado. Pero lo que más me anima me parece que es un entrañable amor por esta profesión. No existe una palabra que yo haya escrito o dicho que no esté dicha desde la gratitud a Dios por poder hacer lo que hago. Todo lo que mancha a la profesión que es el periodismo, todo lo que la envilece, sobre todo por quienes tienen la responsabilidad de poner la cara más arriba, mortifica mi espíritu.
La estrategia mediática del Grupo Clarín frente al tratamiento de la Ley de Medios hizo que uno de sus buques insignias, radio Mitre, entrara en conflicto con las hijas del periodista Adolfo Castelo.
En sintonía con los spots de la Asociación de Radiodifusoras Privadas Argentinas (ARPA), la emisora del multimedio usó los nombres de profesionales que ocupan y otros que ocuparon lugares en su grilla, entre los que se cuentan el fallecido el mencionado Castelo.
A través de una carta a documento, intiman a Mitre a que deje de nombrarlo en su spot. "Es una carta firmada por mi hermana Daniela y por mí, que fue enviada ayer a las tres de la tarde porque nos pareció que no se debía usar el nombre de la persona que no está para el uso de una publicidad en contra de una ley", dijo Carla Castelo a Perfil.com.
"Es un uso malicioso que responde a un interés empresarial", agregó. "Yo y mi familia estamos de acuerdo con la Ley de Medios y suponemos que también lo estaría papá pero tampoco es algo que se lo podemos consultar" , aclaró.
En su sitio web, la agencia de noticias Télam reproduce las declaraciones que hiciera la hija del conductor en radio Provincia de La Plata: "No tienen derecho a comprometerlo como si estuviera en contra de la Ley de Medios, cuando nosotros suponemos que estaría de acuerdo".
Por su lado, Patricia Becchi, viuda de Castelo, comentó a este portal: "No sé bien qué hubiera pensado Adolfo sobre este tema. Seguramente me hubiera sorprendido otra vez con la claridad que tenía para leer entre líneas, nunca vi a nadie hacerlo tan bien. Involucrarlo imaginando cuál sería su opinión tendría que correr por cuenta de quien lo hace. No me parece apropiado usar su nombre para esto".
Desde Mitre, en tanto, el gerente de programación Jorge Porta, aseguró "no haber recibido ninguna carta" ni "estar al tanto" de la intimación. Adolfo Castelo condujo desde 2001 uno de los ciclos más recordados de la radiofonía local, "Mirá lo que te Digo", que se mantuvo al aire hasta fines del año 2004, y desde donde aprovechaba para editorializar con fina ironía.

